domingo, 21 de mayo de 2017

Mis amigos los pintores, unos grandes artistas

De izquierda a derecha, de arriba abajo: Jesús Martínez López, Alonso Loaiza Corrales, Pedro Miguel Sepúlveda Rosales, Mauro García Socuéllamos, Mariana Martínez López, Francisco Vicente López Micó,  Antonio Fellini, Paqui Caro y Severo Valiente. 


Si me volviese a reencarnar, cosa a la que no aspiro ni tampoco deseo, haría dos cosas, o al menos lo intentaría, intentar estudiar y leer más de lo que he leído y leo, y mi asignatura pendiente, aprender a pintar, que hasta con la brocha gorda no soy preciso.
Soy capaz de entrar dos o tres días seguidos en el Museo del Prado, y estar desde que abren hasta que cierran y, a pesar de todo, quedarme ganas de volver al día siguiente, (lo he hecho).



Suelo decir, y no miento, que, de pintura, de poesía o de vino, NO entiendo; pero sé si me gusta o no. La pintura me entra o no me entra por los ojos, me atrapa o me resulta indiferente, exactamente igual que la poesía. Ambas artes, me hacen sentir, vibrar, me dejan embelesado mirándolas o releyéndolas una y otra vez, y con ganas, cual adolescente enamorado que no puede quitarse a la amada de la cabeza ni cuando es infiel, que ansía volver a tenerlas frente a sus ojos para atrapar toda la belleza que hay en cada de sus pinceladas, en cada uno de sus versos, en cada uno de sus besos. El vino, como manchego y antiguo tabernero, me gusta saborearlo desde mi más tierna infancia (porque el agua quitaba las ganas de comer), me gusta que repose en mi boca con tranquilidad y pase por mi garganta suavemente impregnando cada una de mis papilas gustativas provocando, como la pintura y la poesía, un orgasmo en mi garganta pecadora; sin embargo,  aliada de mis ojos y mis sentidos más espirituales que me hacen amar y adorar la pintura, la poesía y el vino como si fuese la Santísima Trinidad del Olimpo de las sensaciones. No obstante, no entiendo de vino. He probado vinos fantásticos de reconocido prestigio que han dejado indiferente a mi profano paladar, incluso algunos de esos, solo me han provocado dolores de cabeza. Otros, humildes, reservados al consumo en la intimidad del hogar que me han provocado todos los sentidos habidos y por haber. La pintura y la poesía, exactamente igual exactamente. 


No tengo alma de artista, manos tampoco, pero sí tengo amigos que son auténticos artistas, cada uno en su estilo. A casi todos conozco personalmente. Con uno de los que no conozco, el  valenciano Pedro Blasco, con el cual me habré cruzado muchas veces cuando los dos vivíamos en nuestro barrio de Benicalap, ahora ninguno de los dos vivimos allí, pero algún día tendremos que conocernos.

Pedro es un pintor muy personal, autodidacta que ha creado su propio estilo, y que a base de ponerle muchas ganas y esfuerzo hace cosas maravillosas, digna de los grandes, como ese vino humilde que no tiene nombre y sí buenas obras.


Pedro Blasco 



Pedro Blasco - Pareja de novios, técnica mixta, óleo y marmolina

Pedro Blasco -Ventana rústica - técnica mixta, óleo y marmolina
El primer pintor que conocí fue a mi paisano, como yo del mismo pueblo castellano del sur de Castilla, Pinarejo, manchego como el buen queso, el buen vino y el mismísimo don Quijote y Sancho, su nombre Severo Valiente, un chico humilde, que podía haber llegado muy lejos, el problema es que, siendo un gran artista, al final colgó los pinceles; aunque supongo que seguirá pintando cada vez que el duro trabajo se lo permita. cuando me pintó el cuadro de las Casas Colgadas que preside el salón de mi casa, era poco más que un adolescente, y a pesar de lo ahumado que está, por haber estado 18 años en mi antiguo bar.
Título: Casas colgadas - Técnica óleo sobre lienzo, 120 x 60

En mi adolescencia ibicenca conocí a otro pintor, Mauro Garcia Socuéllamos, entonces yo no sabía que el ya pintaba, ni él sabía que yo ya escribía. Fuimos amigos, somos ahora, muchos años después amigos en Facebook. Es paisano mío, de Santa María del Campo Rus, a cinco kilómetros de Pinarejo. Su pintura, sin embargo, tiene el sabor fresco del mediterráneo ibicenco, donde ha pasado casi toda su vida y todavía reside.

Después conocí a otros pintores en mi barrio de Benicalap, alumnos de Alex Alemany, aficionados a la pintura que pintaban cosas maravillosas, de las que pocos pueden vivir y que, por una u otra causa, como yo con la escritura, terminaron abandonando.
Ya en mi era de Facebook, conocí al Pedro Miguel Sepùlveda Rosales , gran pintor y muralista chileno, comprometido y luchador. Tuve el placer de conocerle personalmente, después de amistad virtual, en Alfafar, durante su exposición "Albricias la bella Aurora".
Pedro Miguel Sepúlveda Rosales- Título  HORTOLANA I, LES TORONGES" (Hortelana y las naranjas), mide 100 cm x 130  cm. Obra pintada en Paiporta- Valencia
Pedro Miguel Sepúlveda Rosales -Obra pintada en Rancagua, Chile, entre 2013 y 2015, se llama "TAMBOR MAYOR", mide 100 cm. de ancho por 140 cm. de alto. Está relacionado con la guerra de la emancipación chilena (1813 a 1818)




Un amigo común, me hizo conocer a Jesús Martínez López , al que admiro y celebro tener su amistad personal y no me pierdo ninguna de las exposiciones en las que participa, y no solo por su pintura, como persona es excepcional y anoche me enseñó su barrio y me hizo disfrutar de la historia que respiran las piedras del Carmen.
Una anécdota que siempre cuento sobre él, ocurrió al principio de conocerle. Jesús participó en un concurso importante de Valencia, en el cual participaban casi un centenar de pintores. Yo conocía el estilo actual de Jesús, que me encanta, lo que ignoraba es que cada pintor podía participar con dos obras. Tras recorrer toda la exposición, al instante reparé en el cuadro inconfundible de Jesús, pero también en otro que me gustó más, así que le dije a nuestro amigo común:
—Me gusta mucho el de Jesús, para mí el mejor, si no estuviese ese.
Y señalé un cuadro de Albarracín de tonos de tonos azulados, maravilloso, que me atrapó la mirada. Mi amigo se echó a reír.
—Ese cuadro también es de Jesús.
Lo cual fue para mí un alivio, tengo el grave defecto de no saber mentir.


Título: Paisaje y figura VIII medidas:150 x 75 Técnica óleo



Título: Paisaje y figura IX  Medidas :250 x 200 Técnica óleo


Suelo ir de manera regular a la Casa de la Cultura de Burjassot, allí conocí a Francisco Vicente López Micó, donde él presentaba su primera exposición "Caricias de óxido", me sorprendió y me enamoró, su obra es pura poesía, también escribe poesía, uniendo en cada uno de sus cuadros, a los que acompaña una poesía, la gran sensibilidad de un pintor extraordinario.

Francisco Vicente López Micó, anciana a la luz de una vela

Francisco Vicente López Micó, Pinocho y Gepetto

 Paqui Caro, es una excepcional pintora manchega de Villarobledo,  pinta óleo y pastel en un estilo inconfundible; pero también capaz de pintar hasta con vino auténticas obras maestras. Detrás de cada uno de sus cuadros se esconde una historia que desea contar y que narra con maestría de poeta.
Paqui Caro- Título: Un rinconcito en el cielo - Óleo sobre lienzo 60 x 120 cada obra 2009



 

Paqui Caro- Título Le chevalier -Óleo sobre lienzo 120x 60 2009


Otro ilustre amigo, es Antonio Fellini, otro gran pintor manchego con apellido italiano, que trasmite fuerza y ansias de quedarte mirando su obra con la mente y los ojos abiertos de par en par. Estas dos obras son paisajes urbanos de su pueblo, San Clemente; sin embargo, es muy polifacético y personal.

Antonio Fellini  San Clemente - Travesia Galindos. Óleo sobre tabla 60x50cm
Antonio Fellini - San Clemente - Ermita de San Roque Óleo sobre lienzo pegado a tabla 60x50cm.


Antonio Fellini - Título: Minotauro - Óleo sobre lienzo. Tamaño : 170  x 120  x 5 cm.


Por último, el colombiano  Alonso Loaiza Corrales, lo descubrí hace un par de años buscando pinturas de don Quijote, me enamora su pintura, que a mi entender está a la altura de los grandes maestros del Siglo de Oro, me recordó primero a Alex Alemany, pero son dos estilos muy diferentes, que atrapan por igual, a mi entender sus pinceles tienen la magia de los grandes pintores actuales, como el ya mencionado Alex Alemany o Antonio López, además se llama Alonso, y pinta quijotes...





Alonso Loaiza Corrales, Premio para un Guerrero .Óleo en lienzo .100 x 120 cms

Alonso Loaiza Corrales, Esperando al Hidalgo .Óleo en lienzo .110 x 160 cms.
Alonso Loaiza Corrales,Título  El Color de la Frágil Inocencia-.Óleo en lienzo 

No he dudado si incluir en esta antología de ilustres a mi hermana, Mariana Martínez López, es solo una aficionada, pero con mucho mérito, aprendió a empuñar los pinceles con casi setenta años en el hogar del jubilado, sin haber utilizado los lapices de colores ni en la escuela, la cual apenas pisaron sus humildes pies.  Por tanto, alguien que comienza con setenta años, y aunque sea copiando láminas, es capaz de reproducirlas,  creo que es algo tan grande que merece estar aquí, en el blog de su hermano, y algún día con una entrada aparte. 

Mariana Martínez. Título: Casa de campo con techo de paja. Copia de obra de Vincent van Gogh  Técnica Óleo sobre tela

Mariana Martínez. Título paisaje mediterráneo - óleo sobre teja
Muchas gracias a todos, sois fantásticos y prometo no haceros la competencia con los pinceles.



sábado, 20 de mayo de 2017

Intentó pensar cómo se llamaba, el nombre de sus nietos, de sus hijos, y los había olvidado...

El año pasado, cuando estaba en el hospital, comencé un relato que dejé a medias, olvidándome de todo, como si igual que Pablo, el protagonista de esta historia, tuviese alzheimer.  Justo un año después he recuperado el texto y aquí está ya terminado: 

Nada más abrir las puertas del recinto, a primera hora de la mañana, el viejo Pablo entra en los jardines. Pasea su soledad por aquellos umbrosos pasillos por los que tan felices paseos adolescentes corrió junto a su amada Juliana, cuando el parque era una alameda de la ribera del rio. No sabe el motivo, pero piensa en aquellos lejanos paseos de risas pecadoras y a la vez inocente; cuando podría pensar en otros más cercanos al lado de ella, cuando ella ya no recordaba ni su nombre. No quiere pensar en esos, no y se va con sus sueños y pensamientos setenta años en el tiempo.  Tampoco quiere pensar en sus hijos, los mismos que le dicen que no puede estar solo; pero, tampoco lo pueden tener en su casa.
—Padre, en una residencia va a estar bien cuidado. Va a estar con personas de su edad…—le dice Julián.
—Lo mismo hasta se hecha novia, con lo gracioso que es usted…—añade Angustias.
—Le iremos a ver cada vez que vengamos de Barcelona —dice sonriendo su nuera Montse, como si viniese todos los días, cuando ni todos los años vienen, y a él le quedan pocos.
—Y nosotros cada vez que vengamos de Madrid, está cerquita, en dos horas estamos en Cuenca, le dice su nuera Almudena, como si se molestasen en ir aparte de algún puente, algunos días de agosto y si pueden en San Mateo o la Semana Santa.
Antes sí, al menos los nietos de los dos matrimonios los tenían durante los veranos y las vacaciones de Semana Santa. Solo hasta que fueron cumpliendo los dieciocho y comenzaron a volar por su cuenta. El soñaba con que se echasen novio o novia en Cuenca, y así tuviesen la excusa para seguir yendo, ahora, a alguno, salvo en el entierro de su amada Juliana, hacía más de diez años que no veía.
—Están muy ocupados —los disculpaban los padres al mismo tiempo que se lamentaban de que no tenían trabajo.
No, no quiere pensar en sus hijos, ni en sus nietos, ni en los paseos del olvido de Juliana. Quiere pensar en sus juveniles paseos adolescentes, y al pensar en ellos, sonríe y mueve la cabeza de un lado para otro suspirando de emoción.
El viejo Pablo se sienta agotado en el solitario banco del parque, frente al pequeño embalse artificial. A su alrededor avispas revolotean, como acusándole de ser él el intruso. Pablo, como siempre las ignora, así se apaciguarán y también le ignorarán a él, convirtiéndose en invisible, como invisible parece ser para sus hijos, pero no para su dinero.
—No llegamos a fin de mes, usted no necesita tanto, en la residencia con la pensión que cobra tiene suficiente, además si pone la casa como garantía… —más o menos así se lo han dicho sus dos hijos. Y no es que tenga tanto, pero lo quieren ya. Al morir su amada Juliana, ambos exigieron su parte, “no fuese que alguna lagarta lo engatusase y se llevase todo”, como sí el estuviese a estas alturas de la vida para muchas lagartas, que no era como ese escritor peruano que se había liado con la “chochito de oro”, como le llamaba su mujer.
Tras el pequeño descanso, se incorpora con dificultad, masculla una blasfemia, y tras un segundo intento se incorpora con la ayuda del bastón que le sirve de soporte para poder andar. Con paso inseguro camina ahora entre fresnos y abedules de esbelto talle que buscan los rayos de sol de aquel final de la primavera castellana. Mira al cielo, sobre su cabeza la bella estampa de San Pablo, reconvertido en Parador Nacional, con su puente, que finaliza frente a las Casas Colgadas.
Como si fuese ciego, golpea los matorrales del camino y tras los mismos, ya casi en el lecho del río, sale una pareja riendo a carcajadas. Parece ser que han pasado la noche junto al río, posiblemente haciendo el amor. Ya que él sale abrochándose el cinturón y con la camiseta en la mano y ella lleva una minúscula prenda, que parece un cordón, en las manos de color rosa, que, sin percatarse de la presencia del anciano, se sube la falda y supuestamente se la pone, porque después de puesta la prenda, el trasero se muestra contundente a la vista...
Abre los ojos como platos, y piensa en Juliana, ríe, recuerda, sueña y se emociona, continúa caminando saludando con el sombrero a la pareja, ambos estallan en una carcajada.
—Hermano Pablo, estábamos solo disfrutando del fresco, no vaya a pensar mal —dice ella, Carmen, la hija de su vecina María.
—No, no hacíamos nada malo, de verdad…—se disculpa Jesús, el hijo de su vecino Julián.
Recuerda que los padres de Carmen y de Julián andan siempre a la gresca, no se pueden ni ver, y en alguna ocasión han pensado que terminarían a palos, y recuerda, sueña, suspira…
—No estabais haciendo nada malo, no se me ocurría pensarlo. Estabais haciendo algo bueno…pero como se enteren vuestros padres…—ríe malicioso.
—No se le ocurrirá decir nada…—se sonroja la muchacha.
—Tranquila, tranquila, tranquilos. Yo también venía con mi Juliana a desfogar aquí, por mi podéis seguir. ¡Hasta luego! —Se despide.
Se despiden ellos, y cuando apenas ha andado unos pasos, se da la vuelta y le dice a la muchacha:
—Dile a tu madre que llame a mis hijos, tiene el teléfono, y les diga que su padre se ha ido de viaje.
                                                                      —¿Pero a dónde? —Contesta la muchacha.
La Palomera, foto de Saiz J. Danilo 
—Despacito, despacito como la canción, hasta la Palomera —dice, sin parar de reír —tranquilos, es broma.
Continúa su camino despacito, cantando la canción de Luis Fonsi, riendo, pensando, soñando, suspirando…
 Pensó y quiso recordar su pasado,  por dónde había llegado. Nombró a su padre, a su madre y a Juliana, y repitió sus nombres una y mil veces mientras caminaba. Y cada paso que deba se olvidaba de alguien, de un recuerdo. Ya no recordaba ni la pareja que se había encontrado unos minutos antes. Notó que una mano cogía la suya, la miró, era ella, Juliana, su Juliana, que lo miraba vestida de novia. 
—Entre los dos, recordaremos mejor todo...¿Cuántos hijos pariste,  tú lo sabrás mejor que yo?
Pero ella no le contestó, apretó su mano, y entonces se dio cuenta que se había olvidado de su propio nombre, como ella;aunque, no recordaba que ella se hubiese olvidado de su nombre.  Intentó pensar cómo se llamaba, el nombre de sus nietos, de sus hijos, y los había olvidado. Tan solo recordaba aquella tarde que se bañaron desnudos en la Palomera Juliana y él. La miró de nuevo, el aire hacía volar sus cabellos, la escuchaba reír.
—Estás loco, nos van a ver —la escucha como si no hubiesen pasado setenta años, con la misma claridad y el mismo juvenil tono de voz. 
 No recordaba el camino, ni siquiera los arboles de la senda parecían los mismos. Ella apretó su mano y le guió entre risas y besos, y al llegar a aquel remanso se despojaron de la ropa y juntos se metieron en el agua, e hicieron el amor hasta morir…


          ©Ya no eres mi padre
©Paco Arenas

viernes, 19 de mayo de 2017

Caricias rotas (reseña nº 9 - Google books)



Ciudad de las artes y las Ciencias de Valencia

Son ya casi 30 las reseñas totales de Caricias rotas,  11 en Google books, pondré todas en el blog, positivas y negativas, todas las que escriban los lectores tanto Google Booksvaloradas 9 con cinco estrellas y dos sin puntuar aunque positivas. 6 en Amazon.es, 1 en Amazon.com. Valorada con 5 estrellas, la máxima puntuación en todos los casos. Otras 8 en la página de caricias rotas, de Facebook Por último está la reseña en el blog de María Nieves Michavila, Buceando en el tiempo de los ancetros.   Las opiniones en Amazon pondré el nombre del firmante, de Google Books, nadie ha puesto hasta ahora el autor, aunque al menos tres se quienes ha sido. A todos lo agradezco mucho. Quienes somos desconocidos, solo el boca a boca y la opinión de los lectores pueden lograr que se conozca nuestra obra. 


Gracias. Caricias rotas -Reseña nº 8 en Google books Van 11 reseñas en total, 
9 con la máxima puntuación y dos sin puntuar)

Reseña º 8 Cinco estrellas




Resulta difícil tratar un tema tan complicado como la violencia contra la mujer, y más convertirlo en novela sin caer en la frivolidad y al mismo tiempo te atrape su lectura de tal modo como lo hace Caricias rotas. Paco Arenas , con una sensibilidad que podría considerarse femenina nos mete en el interior de Aurora, mostrándonos su dolor y angustia; pero también que hay salida y que es posible escapar del maltrato, Aurora no actúa, pero sí nos da las claves de como debe actuar una mujer.

Visto con la perspectiva actual le exigiríamos a la protagonista más valentía y decisión. No obstante, ¿cómo meternos en su piel, en sus dudas y miedos? Aunque parezca mentira la novela logra esa empatía con la víctima, y llegamos a comprendedla y ayudarla, como si estuviese en nuestras manos, como ya he dicho nos da las claves en cierto modo. 
A nivel literario coincido con la mayoría de los comentarios, es tal la forma en que está escrita, tal la sensibilidad mostrada, que parece como si viésemos una película, que nos impide dejar la lectura. Sinceramente creo que se deberían escribir más cosas así; aunque dudo que con ello se evite que el maltrato siga existiendo; pero, al menos, sí puede ayudar esta novela a crear conciencia. 

martes, 16 de mayo de 2017

Raíces que se enredan en las ramas (Pinarejo en el corazón)


No siempre tuve barba, no siempre tuve el pelo blanco; sin embargo, siempre tuve Pinarejo en el corazón.

Apenas he vivido la quinta parte de mi vida en mi entrañable tierra castellana, en mi querida tierra manchega, pero fue el primer barro que pisé, el primer pan que comí, el primer vino que bebí, las primeras y más hermosas palabras que escuché acompañadas de tiernos besos de madre, o aquellos abrazos acompañados de pinchantes besos de padre, los primeros relatos que escuché fueron de los labios de aquel hombre soñador que anhelaba con escapar de una tierra que maltrataba a sus hijos. Soñaba con marcharse a la República Argentina para ser libre, decir todo lo que pensaba y gritar libertad en lugar de murmurarla. para Campesino, acostumbrado al duro trabajo, no tenía miedo a los callos en las manos, sino a lo que pudiese venir después, que, en muchas ocasiones el pedrisco lo arrasará era una de ellas, pero no la única, soñaba la lluvia como soñaba con la libertad. Alguien le dijo que allá tenían cinco cosechas al año, que llovía y tenía inmensas llanuras para gritar el sagrado nombre de la libertad, y si, además, podría tener cinco cosechas al año, ¿qué más podía pedir?

Allí, en Pinarejo aprendí la magia de las letras, como la misma palabra podía sonar como un insulto o como la más tierna de las caricias. Todavía recuerdo aquellos cuentos de doña Maruja, mi primera maestra, y la curiosidad que despertaron en mi.

Allí aprendí el nombre de las estrellas, reales o inventadas, que me señalaba mi padre mirando la estrellada cúpula celeste. Después de él, nunca nadie me señalo con el dedo la Osa mayor.

Allí, sentí el dolor más inmenso que puede sufrir un chiquillo, y mis lágrimas se mezclaron con la lluvia de la tormenta que caía mientras llevaban a enterrar a Fermín Arenas.

Sí, nunca tuve barba, de mis casi mis cincuenta y ocho años, solo los ocho los pase allí, pero son mis raíces, mi sangre, la esencia de mi vida, digo tierra, madre, padre, hermano, pan, vino, sentimiento, risa, lágrima, alegría o esperanza y pienso en mi querida tierra castellana del norte de la Mancha, digo Pinarejo.

©Paco Arenas

domingo, 14 de mayo de 2017

El Gato de piedra (Teatrillo) Mi primera obra de teatro


Personajes principales:

Político corrupto.
Asesor personal del Político.

Personajes secundarios y no menos importantes:

El gato
las ranas
la charca

Lugar donde sucede: Un país indeterminado del sur de Europa.

Argumento: En el amplio jardín del Palacio presidencial pasean nerviosos el político corrupto y su asesor, el primero debe enfrentarse ante el juez como inicialmente testigo, los casos de corrupción le rodean por todos lados, y todo el mundo tiene el convencimiento que es el jefe de la banda. Dado su cargo, y por el miedo al juicio mediático, su partido ha solicitado que la comparecencia ante el juez sea a través del plasma, y si es posible en diferido y previo montaje, ya que el político en cuestión tiene un tic en el ojo izquierdo que guiña cada vez que miente.

POLÍTICO CORRUPTO—(solemne) Lo haré, estoy decidido, diré la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad; pero, solo ante la presencia de mi gato...

ASESOR PERSONAL—(formal) Señor presidente, en teoría tiene que decir la verdad ante el juez. Por ley, al ir en calidad de testigo, está obligado a decir la verdad...

POLÍTICO CORRUPTO—(tono sarcástico) Diré la verdad ante mi gato, solo ante la presencia de mi gato…, sin abogado ni zarandajas, solo ante mi gato.

ASESOR PERSONAL—(ríe babeando) Se ha levantado usted bromista hoy, llamarme gato. Por supuesto que, con la presencia de su abogado, su gato no puede estar en la sala…

POLÍTICO CORRUPTO—(casi gritando) Ni yo tampoco… ¿Estamos locos o qué?

ASESOR PERSONAL—(sumiso) Perdone, perdone…

POLÍTICO CORRUPTO— (escandalizado) ¿Quién habla de sala? No pienso ir a ninguna sala. He dicho, y repito: diré la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad; pero, solo ante la presencia de mi gato..., bueno, tal vez me he expresado mal. En realidad, quería decir: diré la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, ante la sola y única presencia de mi gato...

ASESOR PERSONAL—(ríe el asesor babeante) Ignoraba que usted tuviese un gato.

POLÍTICO CORRUPTO—Espere y verá mi gato.

Se introducen entre una pequeña arboleda que desemboca en una rosaleda esplendida con un estanque lleno de nenúfares, sobre los cuales varias ranas y renacuajos saltan y croan sin cesar. Preside el estanque o charca la charca de un gato de bronce con botas, sombrero y bastón de mando. El político corrupto señala al gato, el asesor se tapa la nariz.

POLÍTICO CORRUPTO—(sarcástico) La charca de Esperanza y mi gato. Al este gato puedes decirle la verdad, él entenderá y no se lo dirá a nadie, las ranas tampoco, están todas en la charca.

ASESOR PERSONAL—(echándose para atrás) Vamos de aquí, que hago huele a podrido en Dinamarca. Esto es más serio de lo que parece.

POLÍTICO CORRUPTO—(serio) Por supuesto, todo el mundo sabe la verdad, me puedo negar a ir a declarar, no pasará nada, los votantes me absolverán, son masoquistas o idiotas, les gusta que les roben…

ASESOR PERSONAL—(cavilando, intentado hacer una broma él) También puede ir el Papa Francisco por usted.

POLÍTICO CORRUPTO—(serio) ¡Uff! buena idea. Dile al secretario que me ponga con el Vaticano.

ASESOR PERSONAL—(tirándose para atrás) No le interesa...

POLÍTICO CORRUPTO—(¿Por qué? ¡Carallo!

ASESOR PERSONAL— Diría la verdad...

POLÍTICO CORRUPTO—(sarcástico) ¡Carallo! no había pensado en ello, ya no se puede confiar ni en el Papa...

ASESOR PERSONAL—(serio) Hablemos ya en serio. Como testigo está obligado a decir la verdad, usted ya ha mentido en sede parlamentaria, puede mentir ante el juez, no pasará nada, ni siquiera perderá votos… ¿Por qué declarar, niéguese, ni siquiera plasma…

POLÍTICO CORRUPTO—(ríe) Llevas razón, ni siquiera por plasma, ¡qué carallo! Quien quiera saber mentiras en él, que dicen los manchegos, hablando de manchegos…

ASESOR PERSONAL—(saltando de alegría babeante) ¡Albricias!, que gran genio es usted. Eso, eso, la comparecencia en simulado diferido, le pediremos al fiscal abogado de los corruptos que le pase las preguntas que le hará el juez, las grabaremos, y las emitiremos en simulado diferido a la sala…

POLÍTICO CORRUPTO—(riéndose de oreja a oreja) Asunto solucionado, incluso puedo ponerme el parche en el ojo…

ASESOR PERSONAL—(extrañado) ¿El parche en el ojo?

POLÍTICO CORRUPTO—(bromeando) Claro hombre, para disimular el tic del ojo que guiño cuando miento, alegaremos una ulcera ocular. Sabrán que estoy mintiendo quienes dicen que miento; pero no pasa nada, en este país nunca pasa nada…

ASESOR PERSONAL—(ríe babeante) Está claro, la oposición no dirá nada, Susana lo apoya, Albert también, hasta los separatistas si se les unta, cacarean como gallos en el corral, pero si dice usted, elecciones anticipadas, se cagan las patas abajo…

POLÍTICO CORRUPTO —Pues por eso, la comparecencia en simulado y diferido, con parche en el ojo y como fondo el gato y la charca, los sumisos súbditos de este corrupto reino me votarán igual…elecciones anticipadas y me absolverán ¿de qué preocuparse? Anda vamos a almorzar a unos percebes y unos ibéricos regado con buen vino, pagan los tontos.



P.D. Todos los personajes y situaciones, incluido el gato y las ranas de la charca, son ficticios, fruto de la calenturienta imaginación del autor. No obstante, cualquiera que lo deseé puede sentirse libremente identificado con el argumento, eso responsabilidad de cada cual o del lector que busque equiparar estos personajes ficticios con reales.
(El autor)
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